La fractura de cadera es una lesión muy habitual en las personas de avanzada edad y se manifiesta con una caída de la que el paciente es incapaz de levantarse. Se suele sentir un dolor muy intenso tanto en la ingle como en el muslo y se trata de una emergencia médica que requiere trasladar al paciente al hospital para realizar su diagnóstico mediante una radiografía y, normalmente, someterlo a una cirugía. Una vez realizada la operación, comienza el periodo de rehabilitación, en el que se puede contar con la ayuda profesional de la fisioterapia para unos resultados óptimos.
¿Qué es la rotura de cadera?
Aunque comúnmente conocemos este proceso como rotura de cadera, es decir, de la articulación que une la pierna al tronco, en realidad suele hacer referencia a una fractura en el tercio superior del fémur.
De hecho, existen dos zonas en las que se puede producir esta rotura y que determinan el tratamiento p15osterior: en el cuello del fémur (justo debajo de la parte esférica, que es la cabeza del fémur) y en la región intertrocantérea (un poco más abajo que la anterior, en la parte superior del fémur).
¿Cuándo hay riesgo de rotura de cadera?
Las roturas de cadera se suelen producir en personas mayores y se deben a la osteoporosis, es decir, la disminución de la densidad de masa ósea que hace que sea más fácil que se rompan huesos como el fémur. La cadera, continuamente sometida al impacto que supone caminar, es una de las grandes afectadas por la osteoporosis.
La pérdida de masa ósea es habitual conforme envejecemos, pero afecta en mayor medida a las mujeres con respecto a los hombres, ya que ellas tienen habitualmente huesos más pequeños, finos y menos densos que los hombres.
Otro factor de riesgo está asociado a la disminución de movilidad y de agilidad propias de la edad. Esto, unido a la merma de las capacidades para ver y oír correctamente, aumenta las posibilidades de una caída que derive en una fractura de cadera de origen traumático.
En personas mayores, la fractura de cadera se suele producir por una caída incluso leve cuando los huesos ya están debilitados o bien por la citada osteoporosis, que provoca una fractura espontánea que es la responsable de la posterior caída.
De todas formas, la rotura de cadera se puede dar también en pacientes jóvenes, aunque en estos casos suele ser por traumatismos severos, como en un accidente de tráfico o en una caída desde altura.
Operación de cadera: Así es el proceso
Tras una rotura de cadera es recomendable en la mayoría de los casos que el paciente se someta a una operación, ya que le será imposible moverse de forma independiente. De hecho, no es posible recuperar la normalidad sin esta intervención, quedando el paciente postrado y con dolor debido a una alteración grave de la anatomía.
Por eso, en estos casos es importante abordar la fractura en las 48 horas que siguen al traumatismo, algo que aumenta las posibilidades de éxito, con una mejor recuperación y con menos posibilidades de sufrir problemas derivados.
Dependiendo del lugar en el que se ha producido la fractura y su gravedad, las intervenciones suelen consistir en:
- Reemplazo de la cadera mediante prótesis: esta “cadera artificial” imita la acción de la rótula, ayuda a reducir el dolor y mejora considerablemente la función. En algunos casos, este reemplazo es parcial y no se sustituye el acetábulo de la cadera (en el que se articula la cabeza del fémur).
- Reparación de cadera con tornillos quirúrgicos: este procedimiento se realiza normalmente en pacientes con un daño y desplazamiento mínimos. Consiste en poner en el paciente uno o más tornillos para mantener la cabeza femoral en el lugar correcto y reparar una fractura del fémur.
Posibles complicaciones en la cirugía
Aunque con la mejora de los implantes las complicaciones de esta operación se han reducido, no está exenta de ciertos riesgos, como los coágulos sanguíneos en las venas de la pierna, que se tratan con anticoagulantes, o la infección en el lugar de la incisión y sus tejidos, que se aborda con antibióticos. Igualmente, durante la intervención pueden producirse nuevas fracturas en zonas sanas o la dislocación de la prótesis, sobre todo, en los meses que siguen a la cirugía de cadera.
La recuperación tras la rotura de cadera
Y tras la operación de cadera, llega el momento de la rehabilitación. En este sentido, es necesario seguir las recomendaciones de tu traumatólogo y de tu cirujano, si bien por regla general se recomienda iniciar la rehabilitación tan pronto como sea posible, de forma precoz para evitar la atrofia muscular.
Con evolución favorable, un paciente puede sentarse a las 24 horas de la operación y ponerse de pie a las 48 horas, aunque normalmente se comienza a caminar con andador. El objetivo es volver a la funcionalidad de antes de la fractura en un plazo de algo menos de 6 meses.
En cualquier caso, el traumatólogo abordará cada recuperación de forma individualizada, ya que todo depende de su estado de salud, del tipo de operación, de su edad y de su capacidad de movilidad.
El equipo de fisioterapia de Policlínicas SEAP te puede ayudar con la rehabilitación tras una rotura y una operación de cadera. Con la precisión de esta cirugía y la calidad de las prótesis más modernas, un buen proceso de rehabilitación suele dar lugar a resultados de recuperación muy buenos. Llámanos o pide tu cita previa para acudir a cualquier de nuestras policlínicas aragonesas en Barbastro, Binéfar, Monzón, Teruel, Utrillas y Caspe.